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jueves, 5 de junio de 2014

Cómo borrar un recuerdo


Científicos lograron borrar y restaurar una memoria en ratas, aquí están las instrucciones.

Si alguna vez han pasado por una brutal ruptura sentimental, la cobertura de una WWDC en Gizmodo o cualquier otro evento altamente traumático, seguramente por su mente ha pasado la idea de borrar recuerdos, tal vez temporalmente o tal vez para siempre, como en “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”. No desesperen, almas en pena, que la ciencia nos está acercando a ese sueño.
Ya es bien conocido que es fácil plantar recuerdos falsos en un sujeto sin ser necesario comprar una aerolínea completa, científicos del MIT lo han hecho con ratas. Pierre Janet y Sigmund Freud fueron los pioneros en esta área. Para 1975 Elizabeth Loftus empezó a realizar estudios donde se utilizaba el lenguaje para modificar nuestra memoria.
Sabiendo que las memorias son algo que cambia constantemente de forma y se parecen más a una ficha de referencia que a un libro de consulta, investigadores de la Universidad de California en San Diego lograron borrar y reactivar posteriormente memorias en ratas y publicaron su estudio el día de ayer en Nature.

Pobre ratita sin recuerdos

Para eliminar un recuerdo primero hay que crearlo. Se toma una rata modificada genéticamente para hacerla sensible a estímulos ópticos, un sistema para dar pequeñas descargas eléctricas y una manera de medir los pulsos. El primer paso es crear el recuerdo y para ello le damos una pequeña descarga a la rata mientras se estimula su cerebro para fortalecer la sinápsis y crear una asociación dolor-miedo.
Para borrar la memoria solo debemos estimular los mismos nervios que usamos para condicionar a la rata pero con una serie de pulsos ópticos de baja frecuencia, esto causa que la rata pierda la asociación que había creado anteriormente.
¿Para restaurar la memoria? Sólo es necesario un pulso de alta frecuencia y las ratas volverán a demostrar miedo aunque no se les den choques eléctricos.
Saber algo, olvidarlo y luego recordarlo, solo para olvidarlo de nuevo suena bastante similar al Alzheimer (en una versión supersimplificada) y aunque a diario se anuncian nuevos artículos de investigación que “son un gran paso” para “curar” el cáncer, prevenir el Alzheimer o librar al mundo de los horrores del Auto-Tune, esta investigación ha logrado demostrar que es posible invertir el fallo de la sinápsis. Equiparable al efecto de la ß-amiloide, los pulsos de baja frecuencia en la enfermedad de Alzheimer.
Aún falta un largo camino para poder caminar a una clínica y eliminar selectivamente una memoria o una persona de nuestra vida, pero nos acercamos por diversos frentes al fina común de entender y manipular las memorias humanas como las de un ordenador.
Siempre hay que recordar que la ciencia, como el amor, no se hacen en un día.

miércoles, 12 de febrero de 2014

DARPA trabaja en implantes cerebrales para recuperar la memoria



El implante almacenaría los recuerdos de soldados para poder devolvérselos en caso que sufriera alguna pérdida de memoria.

La agencia de proyectos avanzados del Departamento de Defensa de EE.UU., DARPA, está desarrollando un implante cerebral que podrá grabar los recuerdos de los soldados. Si el recluta sufriera alguna lesión que le provocara pérdida de memoria, este implante permitiría recuperar esos recuerdos, porque no solo borrar recuerdos puede ser útil.
El proyecto Restoring Active Memory (sí, RAM) está actualmente en espera de propuestas de empresas que estén dispuestas a investigar el tema y que hayan tenido experiencia en el ámbito de los implantes cerebrales.
Los objetivos del proyecto son dos. Primero, es necesario analizar y decodificar las señales neuronales, algo de lo que todavía estamos bastante lejos como para saber qué es lo que está pensando o experimentando una persona en base a estos signos. El segundo consiste en averiguar cómo registrar recuerdos y luego usar eso para reprogramar el cerebro humano en caso de una pérdida de memoria (es decir, volver a insertar recuerdos en la cabeza de la persona).
Suena bastante como algo de la ciencia ficción, y probablemente pasen muchos años hasta que podamos ver algo remotamente parecido. Los actuales implantes cerebrales no hacen mucho más que aplicar corriente eléctrica en partes específicas del cerebro, generando una reacción que no entendemos todavía muy bien por qué se produce.
Entender el patrón de pensamiento de un soldado todavía está lejos, pero es posiblemente el primer paso para implantarnos conocimientos, como en la Matrix, subir nuestra mente a Internet y quizás encontrarnos ante un escenario como el que se plantea en la película Transcendence.
Link: ExtremeTech